Las dificultades de los inmigrantes

Abandonar el país no es un hecho que toda persona pueda lograr.

Sino que sólo pueden hacer aquellos que tienen un mínimo de recursos económicos que les permite ser más osados y trasladarse a otros continentes, en la búsqueda de un trabajo que, aunque lo encuentre, no es necesariamente placentero, en vista de  que muchos trabajadores están trabajando sin el permiso de trabajo y son explotados por algunos empresarios que se aprovechan de su necesidad económica.

Esta situación genera un estrés continuo al inmigrante, por las implicaciones legales que implica el hecho de no estar en situación regular en el país, y, a su vez, un desgaste emocional significativo, que en muchos de los casos requiere de atención psicológica.
Pero dejando al margen esta diferencia con la gente de los países que nos acogen, las necesidades de ambos son parecidas: trabajo, vivienda, salud y educación. Esperemos que la próxima regularización alivie este malestar, al menos a unos pocos inmigrantes, y que logren alcanzar un bienestar emocional, condición importante para tener una sociedad sana y sin tanta violencia en las calles de las ciudades.