¿Cámaras en la calle?

Vivimos en un mundo que cada vez más nos hace recordar la conocida novela de George Orwell, padre de Gran hermano.

La proliferación de cámaras en casi todas las esquinas de nuestras ciudades, conectadas de modo permanente con la Policía Local, nos permite al menos en teoría disfrutar de más seguridad para

los ciudadanos.

Pero sucede que ante este hecho evidente existe un sector de la ciudadanía que más que ventaja lo ve como amenaza, manifestando ver coartada su libertad, así como que supone una invasión en la intimidad de las personas.

Claro que la intimidad es un derecho relacionado con la libertad del individuo, no faltaba más, pero la seguridad también es un derecho ligado a la vida e integridad física, por lo que, si para estar más seguro es necesario la instalación de más cámaras, sean éstas bienvenidas.