¿Perros en el metro y el bus? (2)

No me cabe casi ninguna duda de que los perros acabarán accediendo al bus y al metro. Ahora que el humo del tabaco ha sido desterrado del trasporte público hay un hueco para los efluvios de urea, metilmercaptano y escatol de las deposiciones caninas. Tampoco será inconveniente la agresividad potencial de estos animales, ya que irán provistos de correa corta y bozal, tal y como dictan las normativas vigentes y vemos todos los días en calles y parques. Los que padezcan alergia o fobia a estos animales, minoría estadísticamente despreciable, deberán medicarse y/o abandonar el transporte público en favor de la mayoría properro. Por supuesto que tan deseada compañía, que hará las delicias de todo el pasaje y amenizará el trayecto con simpáticos ladridos, no pagará.