Espectáculo ridículo

Pretendo aclarar la carta al director aparecida en este periódico el pasado 3 de febrero con título Violència al futbol base, en el que una hincha radical acusa a un árbitro de racista y xenófobo por expulsar a un jugador de su equipo que da una patada a un contrario sin estar el balón a distancia de ser jugado.

En un partido de fútbol sólo hay dos clubs, sin distinguir entre equipos de «clase alta» o «clase baja», como hace Maria Pilar Cabrerizo Lahoz, y un árbitro que hace cumplir las reglas de juego. Resulta de locos acusar a un árbitro de mostrar una actitud xenófoba, por sancionar una acción ocurrida en el terreno de juego.

Lamento el espectáculo ridículo que protagonizó esta señora durante el partido y sigue haciendo a día de hoy mostrando su falta de conocimiento y educación. Estas actitudes ayudan poco al juego limpio y sólo fomentan violencia en nuestro deporte.