Amenazas

El mes pasado se publicó un caso de acoso telefónico y se informó de que cuando fueron a denunciarlo le dijeron que no se podía hacer nada a menos que se amenace de muerte. Pues bien, éste es mi caso y el de otras 15 personas de una misma familia. Se han recibido llamadas de madrugada, e-mails y cartas amenazando de muerte. Denunciamos, sí, pero nos tratan de locos, no quieren coger más denuncias, no hacen ninguna investigación, y eso que las personas mayores han sido hospitalizadas al leer estas cartas amenazantes. Me recuerda a la violencia de género: muerta la mujer ya es noticia, pero antes no se hace nada con el estrés, el miedo y la ansiedad.