Las inundaciones por las tormentas

Las grandes ciudades se transforman continuamente para adaptarse a las necesidades de sus habitantes, a la concentración de personas, a los problemas de tráfico, de contaminación y la ampliación de servicios sanitarios y de seguridad, haciendo cada vez más grande el contraste con las pequeñas urbes o los pueblos, cuyos residentes parecen muchas veces abandonados a su suerte.

Sin embargo, a pesar de toda la modernidad y los recursos de estas grandes ciudades, contra los fenómenos naturales no existen remedios muy eficaces, y en estos casos el esfuerzo de los medios humanos es imprescindible.

Por ejemplo, en Zaragoza las grandes tormentas producen inundaciones en garajes, sótanos y locales; y el viento huracanado arranca árboles y tira cornisas y fachadas. Como sucede aquí sucederá en otras ciudades, por muy modernizadas que estén.