Justicia sin justicia

La noticia pone los pelos de punta: 3.000 años de condena, pero sólo 18 años de prisión efectiva para un asesino de ETA (que seguramente ni tan siquiera se debe de haber arrepentido de sus crímenes, ni haber pedido perdón por ellos). Parece una broma de mal gusto, pero resulta que no, que es verdad, que en este país matar resulta muy barato para los asesinos.


Por lo visto, se disminuye la pena por haberse apuntado a un curso y no haber aprobado ni una sola asignatura. Y vista la desproporción entre las cifras de años, supongo que el criminal también debe de haber redimido pena por jugar al parchís, por coserse un botón y... hasta por ir a cagar.


Creo que noticias como éstas son un escarnio y una burla cruel. En primer lugar, de las víctimas, y luego de sus familiares y del resto de la sociedad. Parece ser que en nuestro país se protege más a los asesinos que a las víctimas. Es una auténtica
vergüenza.