Autobuses en marcha

Parece habitual, lo he visto en muchas ocasiones, que los conductores de los autobuses urbanos no detengan el motor mientras esperan que llegue su minuto exacto en las paradas cabeceras.

Pueden ser uno, dos, cuatro o seis los minutos que los motores se mantienen encendidos. La verdad es que no sé qué tiene de bueno esta perezosa costumbre: por un lado, los humos asfixian a los usuarios que esperan en la marquesina y, por otro, contribuye un poco más a contaminar nuestro ya malogrado planeta. ¿No les parece?