Los viajes del Rey

El nacimiento de otra nieta real ha destapado un viaje más del Rey, a destinos y objetivos «no desvelados». Ya de entrada causa estupor e inquietud el que el representante del Estado se aleje tantas veces del país sin dar, ni antes ni después, explicaciones a los ciudadanos. Y que después tengamos que enterarnos por otras fuentes que ha ido a países poco escrupulosos.
Todo ello revela también la urgente necesidad de concederle una más que merecida jubilación personal, para que Juan Carlos pueda viajar y dedicarse a sus negocios con toda libertad. Y también, aprovechando esa jubilación, la necesidad de reformar una tan arcaica estructura de la jefatura del Estado, impuesta por el dictador Franco, y tolerada para evitar males mayores, pero que ahora está pidiendo a gritos un cambio.