Buscar el equilibrio

Es frecuente lamentarse por la falta de tiempo para la familia. Muchos profesionales, llevados por un exceso de responsabilidad con su empresa o por otros motivos, algunos meramente económicos, han dejado de considerar su vida privada simplemente como un espacio vital; han dejado de disfrutar de la familia, del ocio, del esfuerzo creativo, del trato afectivo con la esposa y los hijos, incluso descuidando sus creencias religiosas.
En mitad de su vida descubren que un exceso de trabajo repercute de manera negativa en la vida privada, y que la inestabilidad de la vida privada tiene efectos negativos en las relaciones laborales; que han perdido algo esencial, algo que habría dado a sus vidas un significado profundo.

Hoy son muchos los colectivos que comienzan a manifestar su resistencia a sacrificar su vida personal y familiar por la dedicación a un empleo que ocupa un lugar desmesurado. Los ciudadanos aspiramos a convertir nuestro bienestar en algo cualitativo y hemos de mentalizarnos para implantar cambios que equilibren nuestro trabajo y nuestra vida privada.