¿Existe el racismo?

El racismo ha quedado obsoleto, en cierto modo; eso sí, no ha sido erradicado en su totalidad y sus secuelas siguen patentes. Exigimos a los inmigrantes que se despojen de su cultura, sus ritos... de sus raíces. Ni siquiera mostramos comprensión hacia los que llegan con medios económicos insuficientes para afrontar el ritmo de vida occidental y son considerados ilegales. ¿Con qué derecho se considera a un ser humano ilegal? Esto demuestra que el racismo ha dado lugar a dos actitudes intolerantes: etnocentrismo y clasismo.
Los prejuicios se evaden milagrosamente si en vez de recibir a un sin papeles del Magreb, estamos frente a un afamado Zidane. Además, el inmigrante que acata nuestras normas sociales carecerá de problemas a la hora de integrarse.

Sobre los musulmanes, la oleada de odio que el extremismo genera no deja de ser una lacra de nuestra mentalidad conservadora, nos limitamos a generalizar. Los estereotipos llegan al límite de lo absurdo.