El árbol

El lunes me pasó una anécdota con vuestro periódico: mi marido se lo había dejado olvidado en casa y me llamó desde la calle para que se lo echara por la ventana, con tan mala suerte que lo tiró y se quedó enganchado en una rama. Por más que movía el árbol, el periódico no caía ni a la de tres. Desesperado, se marchó.


Al rato se empezó a levantar el viento. Como la ventana seguía abierta, vi a un señor que iba paseando por la acera cuando de repente le cayó el periódico encima y dijo: ¡Anda, mi madre! Estos de 20 minutos están hasta en la copa de los árboles, no me extraña que sean los que más tirada tienen!


Yo, desde dentro de mi casa, al oírle, me estaba partiendo de risa.