Mañana voy a currar en bolas

Cuando era pequeña me flipaba el hecho de poder ser invisible, y ahora me doy cuenta de que no necesito magia para serlo: basta con estar embarazada, y pasaré desapercibida.
Estoy embarazada de bastantes meses y sufro con indignación la incomprensión de los viajeros. Cada vez que subo al bus, nadie me cede ese sitio que tenemos reservado las embarazadas. Gracias a todos los que tienen su trasero bien pegado al asiento mientras yo sufro los dolores y el peso de mi tripa de pie, expuesta a los golpes, frenazos y empujones. Porque hace frío, que si no, mañana voy a currar en bolas; como no me ve nadie, no me importa.