Trabajar para que el jefe invite a otros

Mi jefe invita (con el dinero de la empresa, claro) a comer sólo a sus «allegados». Así que somos muchos los currantes que comeremos el «bocata» pagándonoslo de nuestro bolsillo y seguiremos trabajando para que el año que viene él cumpla su «plan de objetivos» y así pueda volver a invitar a los mismos de siempre. Los trabajadores no recibiremos ni una felicitación. ¡Feliz Navidad!