Los hombres buenos no caben aquí

Hecha la ley, hecha la trampa. Se decía así: si robas una lata de sardinas, serás un ladrón; si robas un millón, serás un señor. El fraude y el engaño es la salsa de la vida. Las personas buenas y honradas ya no tienen cabida en esta vida ni en este mundo. Terminaron con Mahatma Gandhi, con Martin Luther King, con Olof Palme y muchos otros personajes que, por buenos, fueron asesinados.
Donde nació Jesús siguen asesinando a niños, mujeres y ancianos inocentes e indefensos. En la capital salvadoreña se asesinó a muchas personas buenas, incluido monseñor Óscar Romero, y otras que han denunciado las injusticias del poder han sido envenenadas o asesinadas. Nuestro presidente es hombre de paz, solidario, sosegado, pacífico, paciente y prudente; y es atacado ferozmente.