Intento de atraco

Quisiera darle las gracias al señor que me salvó de sufrir un robo el martes en el cajero de La Caixa de la calle Recoletos. Con la excusa de pedir firmas, dos chavales rumanos se pusieron uno a cada lado del cajero, tapando con sus carpetas las ranuras de salida de los billetes y de la tarjeta.
Unos gritos de atención a los chicos desde la acera de enfrente fueron suficiente para que se marcharan y para que yo me sintiera protegida en una calle llena de gente, pero ciega y sorda ante la situación. Ojalá todo el mundo fuera tan solidario como aquel señor.

Aprovecho también para advertir de la presencia de estos ladrones en la zona, con la esperanza de que los bancos afectados tomen alguna medida de seguridad.