Mi mascota y yo

Meritxell Jerez

Hace dos años que murió Diuk, mi fiel amigo desde los catorce años. La tristeza inundó mi corazón y el de mi familia. A los siete meses decidí adoptar otro perro de la perrera, y es la mejor decisión que he tomado. Sólo con verla, entró de lleno en mi corazón. Tenía un mes y medio y su primer gesto me llegó al alma. Con un lametón en la mano sabía que seríamos amigas para siempre. Ahora tiene un año y ocho meses, pesa 27 kilos y es la perra más cariñosa, dulce y juguetona que he visto. Toda la familia está loquita con ella.

Nara

Así me llaman. Al mes y medio de nacer conocí a una pareja que venían a adoptarme. Yo, como buen perro, le di a ella un besito en la mano para saludarla. La miré, y al instante le cayó una lágrima por la mejilla. En ese momento me di cuenta de que seríamos amigas para siempre. Me encanta pasear, correr por la arena e ir a la montaña.