La misma moto

Tengo la sensación de que nos han vendido la misma moto, pero esta vez sin frenos.

La selección es como el marido infiel que siempre dice que esta vez será la definitiva y la boba mujer siempre se ilusiona a sabiendas de que hay mejores hombres (balonmano, fútbol sala, baloncesto...).

En la última Eurocopa de Portugal, me prometí no ver un partido hasta que no fuera una semifinal. No cumplí. Así, con todo, ya nos están enciscando otra moto: que si juventud, que si calidad, que si ya toca... ¿Estaremos para verlo?