El juez considera que «no se puede imputar lo sucedido a los vigilantes, los bomberos, el personal de mantenimiento del edificio» ni a las obras que se estaban acometiendo en ese momento en el inmueble. Tampoco se han hallado evidencias de la utilización de sustancias para propagar el fuego.
Un único foco
En cuanto al origen del incendio, el auto subraya que «únicamente se ha determinado un foco de fuego, situado en el despacho 2109 de la planta 21». Esta dependencia estuvo ocupada desde las 16.00 a las 23.00 horas del 12 de febrero (la alarma se activó a las 23.08 h) por una empleada de Deloitte, Eva R.M. Ésta admitió ante el juez haber fumado varios cigarros en el despacho, el último media hora antes de abandonar el lugar, pero afirmó haberlos apagado correctamente.
En cuanto al vídeo que grabó siluetas humanas en el edificio durante el suceso, el magistrado considera que es auténtico, pero que «aunque se pudiera admitir la posibilidad de la presencia de personas en el Windsor, no existe evidencia de que ello pudiera haber tenido alguna incidencia en la propagación del incendio».
Los dueños culpan a una empleada
La decisión del juez contrasta con la versión de los propietarios, Ason Inmobiliaria, que el viernes acusaron a la trabajadora Eva R.M. de haber provocado el fuego con un cigarrillo, por despiste. El auto dictado ayer puede recurrirse. Además, aún está pendiente el proceso civil, que según fuentes municipales consultadas por EFE, «será largo, porque hay mucho dinero en juego».




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