De la mañana a la noche, cuatro profesores experimentados en el mundo del juego les enseñan a desenvolverse con la ruleta americana, el Black-Jack y el póquer, a controlar el cálculo mental y a manejar las fichas con rapidez. «A mí ya me duelen hasta los dedos de hacer uves con las fichas», dice José, alumno. «Ser crupier es duro porque trabajas de noche, pero te engancha», apunta Jaime, profesor.
Si las obras van a buen ritmo, a finales de marzo el Casino de Tomares podría abrir sus puertas.
Nicolás García. 20 años. «Nunca he estado en un casino. Vine porque me gusta trabajar por la noche y me parece interesante trabajar en el ocio. Cogerle el truco a las fichas y a la ruleta es cuestión de práctica. ¡Ayer éramos más torpes que hoy!».
Mónica Morejón. 27 años. «Es la primera vez que entro en el mundo del juego. He trabajado en cosas que no tenían nada que ver, pero me atrae mucho poder hacerlo en el Casino. Siento curiosidad por cómo es ser crupier. Prefiero la ruleta a las cartas».
David Knight. Director de juegos del Casino. «Creo que el Casino de Sevilla tendrá éxito. Para ser crupier hay que tener habilidad con las manos, agilidad en el cálculo mental y paciencia. También es cuestión de personalidad y de saber hablar bien con el cliente».



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