"Si bebes, no conduzcas". Este lema, repetido constantemente en campañas de publicidad, es un aviso acerca del riesgo de coger el coche con unas copas de más. Sin embargo, utilizar el transporte público ebrio puede resultar también muy peligroso.
Así lo demuestra la grabación de las cámaras de seguridad del metro de Boston, Estados Unidos, donde aparece una mujer con una elevada tasa de alcohol dando tumbos por un andén del subterráneo.
De repente, y para espanto de todos los presentes, la mujer cae a las vías justo cuando el tren está a punto de entrar en la estación. Tras unos instantes dramáticos, en los que los otros usuarios piden a gritos al maquinista que se detenga, el tren consigue frenar, quedándose a escasos centímetro de ella.
Un final feliz para una historia que podría haber acabado en tragedia.




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