En plena época estival, es habitual que se nos recuerde la manera responsable de tomar el sol, consejos que ya son conocidos por todos. Sin embargo, también existen mitos y creencias erróneas al respecto.
El bronceado no deja de ser una moda más, y si no basta con remontarse a siglos anteriores para comprobar que lo que entonces gustaba era, precisamente, todo lo contrario. Y es que una piel bronceada, que hoy es sinónimo de belleza y buen vivir, antes no era elegante. La piel bronceada se asociaba entonces con las capas rurales y menos pudientes de la sociedad , y por lo tanto, con el trabajo físico al aire libre.
Hoy conocemos los efectos nocivos de tomar el sol sin las debidas precauciones. Cada año se detectan en España 3.200 casos de melanoma, el cáncer de piel más agresivo. En cinco años, el número de casos se duplicará y más del 10% de ellos serán mortales.
Es importante saber también que las quemaduras sufridas a principios de temporada o en veranos pasados no se curan cuando desaparecen las rojeces y ampollas; nuestra piel tiene memoria, acumula los estragos sufridos a lo largo de la vida y los problemas pueden presentarse tiempo después.
El creciente deterioro de la capa de ozono ha contribuido a incrementar la incidencia del melanoma en Europa, ya que las emisiones de rayos ultravioleta son más intensas y, por tanto, más dañinas para la piel. También el mal uso de las cremas protectoras es motivo de este aumento. En general, la gente no sabe cómo, cuándo y dónde debe aplicarse la crema solar, y la culpa de ello, en gran parte, la tienen esos falsos mitos que circulan.
FALSOS MITOS
Algunos de los mitos más comunes son:
1. No es necesario aplicarse crema en días nublados, ni bajo sombrillas o toldos
Es completamente falso. Las nubes no filtran los rayos UVB y sin protección estamos indefensos ante esas emisiones, responsables de las quemaduras que puede sufrir nuestra piel. Y aunque hay diferencia entre la radiación que se recibe bajo un toldo o a pleno sol, la arena refleja hasta un 35 % de los rayos solares que recibe.
2. Mientras se está en el agua, el sol apenas perjudica
Si nadamos en la superficie el agua hace un efecto lupa que aumenta incluso la radiación que recibe nuestra piel.
3. Las personas más morenas de piel pueden prescindir de usar crema protectora
La piel morena actúa como barrera natural frente a las quemaduras, pero los rayos ultravioleta siguen penetrando en la piel, con el riesgo de producir daños celulares, arrugas, manchas y fotoenvejecimiento.
4. Tomar el sol sin crema seca los granos, espinillas y puntos negros de los adolescentes
Falso. Es más, el efecto que se consigue es el contrario: un rebrote acneico.




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