La naturaleza la bendijo con una gran belleza -no en vano lleva los genes de su abuela, Grace Kelly-, y su madre, Carolina de Mónaco, es sinónimo de elegancia, adicta a Chanel y gran amiga de Karl Lagerfeld.
A pesar de todo esto, Carlota Casiraghi es el vivo ejemplo de que no todo se hereda.
Habitual en el front row de los principales desfiles, estos días se la ha podido ver tomando nota de las propuestas de Stella McCartney en la Semana de la Moda de París junto al padre de ésta, Paul McCartney, la actriz Salma Hayek y su reciente marido, François-Henri Pinault.

Muchos apuntes deberá tomar la princesita monegasca para cambiar la imagen descuidada y carente de glamour que en tantas ocasiones ha mostrado.


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