El caso de la polémica ex concursante del Gran Hermano británico Jade Goody se ha convertido en tema central de las conversaciones en el Reino Unido. La joven, de 27 años, padece una enfermedad terminal y, en principio, iba a mostrar sus últimos días a través de la televisión.
Tras causar un gran revuelo con esta noticia, el representante de Goody se ha presurado a desmentir la información asegurando que ni ella ni él han pensado jamás en ofrecer la muerte en directo, una idea que califica de repugnante.
Eso significa que la carrera mediática de Jade concluirá el próximo domingo, cuando se casará con su novio en Essex.
El revuelo que ha causado este asunto en los medios ha llegado incluso al Gobierno británico. El primer ministro Gordon Brown ha respondido a las preguntas de los periodistas que "es muy triste y trágico que alguien tan joven tenga esta enfermedad mortal y es muy triste que no haya tenido éxito el tratamiento que ha recibido".
Además ha dicho que cada uno tiene libertad para afrontar su vida como mejor le parezca y opina que "la decisión de Goody de ayudar a su familia es algo que hay que aplaudir". "Les deseo lo mejor a ella y a su familia, y creo que todo el país estará preocupado por su salud", añadió.


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