Los insultos son todo un clásico en Gran Hermano. No sólo dentro de la casa, que ya se tiran bastante los trastos a la cabeza por los problemas de la convivencia, si no en el exterior.
A lo largo de estas diez ediciones del reality, la dirección del programa ha hecho lo imposible para que los inquilinos de Guadalix no reciban ninguna información de fuera.
Pero al final resulta inevitable que los curiosos se dediquen a gritarle cosas a los concursantes. Palomares ha sido uno de los afortunados que ha tenido que escuchar como le decían "maricón" o "sal del armario".
Otra que tiene muchos adeptos fuera del programa es Gisela a quien no dudan en llamar "gorda" por lo mucho que ha cambiado su metabolismo desde que entró en el concurso.
Chiqui, lejos de hacer caso a las advertencias de Palomares, se pone a escuchar las lindeces que le dedican: "Almudena guarra".
La murciana no está dispuesta a quedarse callada y les responde a sus "fans": "Guarra tu puta madre, que yo de guarra no tengo nada por ahora".




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