Además de a la actual crisis económica, los pequeños comerciantes del Clot deben de hacer frente a otro palo que bloquea las ruedas de su negocio: las obras del AVE.
Los cortes de circulación de las calles Mallorca y Clot, sumada las vallas que ocultan a sus tiendas y a los ruidos de las obras, han mermado sus ingresos. En el barrio se ha incrementado la inseguridad, con robos y mala señalización e iluminación, y, según denuncian, las ambulancias y camiones de bomberos han de dar rodeos para llegar a las viviendas que los reclaman.
Las 60 tiendas afectadas se han unido en una asociación y, junto a la plataforma AVE por el litoral, se han reunido con el ayuntamiento. Piden indemnizaciones o que les eliminen los impuestos. El consistorio les ha remitido a Adif, que gestiona las obras.
Mientras no tienen respuesta, cada uno se las ingenia ahora como puede. El bar Torre Fang ha badajo el precio de los cafés a 50 céntimos. «Por aquí no pasa nadie. No sabemos si seguiremos», dice Manuel Pérez, que lo rige. Vinzenz, de Novias Vinzenz, ha cambiado el cartel de su tienda. «Al menos, se ve más», afirma.


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