El televisor de toda la vida está en un momento de renovación y redefinición. Las pantallas son cada vez más amplias, ligeras y delgadas: la tecnología ha avanzado mucho desde que, en 1992, Fujitsu presentó su primer monitor plano en color, de 21 pulgadas, o desde que Pioneer empezó a vender al público la primera pantalla de plasma en 1997. Ahora, el siguiente paso es incorporar a la televisión un módem que la conecte a la Red.
Además, el progresivo abaratamiento y las mejoras tecnológicas han permitido aumentar la superficie disponible: hoy son frecuentes, como tamaño estándar en los hogares, pantallas de plasma de 37 pulgadas (94 centímetros). Pero las hay mucho mayores: en el Consumer Electronics Show de Las Vegas de este año se pudo ver un modelo de Panasonic de 150 pulgadas (3,81 metros).
Sin cables, con alta definición y ADSL
Según la tendencia actual, los nuevos televisores no tendrán más cable que el que sirve para recibir la electricidad. Todas las demás funciones (altavoces, por ejemplo) se sirven de tecnologías inalámbricas como Bluetooth. Otra opción disponible, que despega lentamente en países como Estados Unidos o Reino Unido, es la televisión de alta definición (HDTV). Así, por ejemplo, la británica BBC ya ofrece canales deportivos o de historia que aprovechan plenamente la calidad de imagen (tan real que parece hecha en 3D) por su alta definición.
Pero nada de esto parece bastante en unos tiempos en los que Internet y los ordenadores, grandes centros de ocio multimedia, dejan menos tiempo a los usuarios para pasar frente al televisor. Sin embargo, los fabricantes no parecen dispuestos a dar su brazo a torcer; trabajan contrarreloj para ofrecer nuevas funcionalidades. Empresas como LG han presentado recientemente modelos de televisor que permiten recibir imágenes desde el móvil directamente a la pantalla.
Intel quiere meterse en el televisor
Y hay movimientos aún más importantes en la industria. Así, Eric Kim, el gerente del mayor fabricante de procesadores del mundo (Intel), anunció recientemente en San Francisco (Estados Unidos) su intención de llevar Internet a los televisores. La idea es utilizar el nuevo procesador de Intel, el CE 1300 (Canmore). Este nuevo chip, pensado especialmente para electrodomésticos, permite imágenes de alta definición, gráficos 3D y audio con calidad de "cine en casa".
En este modelo, Intel pondría el procesador y Yahoo! el software. Además, se unirían fabricantes como Samsung o Toshiba, que serían quienes finalmente comercializarían estos televisores. Los nuevos modelos podrían estar listos a finales de este año 2008 o en la primera mitad de 2009, según Eric Kim. La idea para los fabricantes de televisores parece clara: si no puedes con tu enemigo (Internet), únete a él.
El fracaso de WebTV
Claro que el concepto no es nuevo. Hace más de una década, en 1995, ya surgió el primer modelo de "ordenador dedicado" (una especie de descodificador) que pretendía convertir el televisor en un ordenador: WebTV. Dado que aún poca gente tenía un PC pero todo el mundo tenía tele, bastaba con convertir ésta en una máquina capaz de navegar por la Red para reunir lo mejor de ambos mundos.
Pero este producto nunca prosperó. Para empezar, la actitud de los televidentes ante el televisor suele ser pasiva, mientras que el ordenador exige interactividad constante. Pero, sobre todo, las dos tecnologías son totalmente diferentes. Una nació a mediados del siglo XX y se basaba en la electrónica, en la emisión y recepción de ondas. La otra se centra en el constante intercambio de paquetes de datos. Se pueden unir, sí, pero el coste de hacerlo es altísimo y los resultados no muy buenos.

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