"Prefiero que se me juzgue como el artista que soy, lo otro forma parte de mi vida privada". Lo otro es la condena que cumple por haberse dado a la fuga tras atropellar mortalmente a un peatón cuando conducía un coche sin carné.
'Farruquito', uno de los bailaores flamencos más puros (puro, como el título de su último espectáculo, con el que llena las salas sin apenas promoción) disfruta del tercer grado después de cumplir 18 meses en prisión.
Cada experiencia te hace aprender y darte cuenta de cosas nuevas
En la entrevista concedida a El País, 'Farruquito', de 26 años, se desnuda de cintura para arriba y habla de los últimos años de vida como de una travesía del desierto, una penitencia que empezó a tomar forma en 2001: " Cometí un grave error, pedí perdón, dije que me arrepentía y era sincero".
Su nuevo trabajo es "un reto que tenía pendiente", un trabajo de introspección y de búsqueda con el que primera vez actúa en solitario. Puro fue concebido y madurado en prisión, aunque, como afirma el bailaor, "tengo muchos textos guardados por los cajones, no es algo que haya preparado en estos meses pasados".
No se lo conté ni a mi madre
"Sobre cómo me he sentido en la cárcel no he hablado ni con mi madre", dice el artista, "en realidad, he hablado muy poco sobre todo lo que ha pasado en mi vida en los últimos tiempos".
Con una pulsera que controla sus movimientos, 'Farruquito' reconoce a la periodista su conquistada madurez: "Cada experiencia te hace aprender y darte cuenta de cosas nuevas. Desde que tenía 15 años, me ha tocado vivir cosas que no me pertenecían, ni por mi edad, ni por mi forma de ser".
"Personalmente", reconoce el bailaor, "he hablado en público muy poco de todo esto, porque lo considero algo demasiado íntimo y doloroso".

El Gobierno estudia inyectar en Bankia menos de 19.000 millones
El marido de Isabel II ingresado por una infección
Venus 'se pasea' entre el Sol y la Tierra por última vez en este siglo
Jiménez renueva con el Zaragoza por tres temporadas
El Supremo rechaza suspender los permisos de Repsol en Canarias
Hopper, el pintor de la soledad moderna
Echenique: un técnico joven con experiencia



¡Sé el primero en hacerlo!