Entre ellos, presentar en persona un formulario de solicitud con cinco días de antelación, acompañado por la documentación de identidad, explicó Liu, citado hoy por el diario South China Morning Post.
Además, los organizadores de manifestaciones deberán designar a un número de personas para que ayuden a la Policía a mantener el orden durante la protesta.
Los extranjeros tendrán que presentar una traducción en mandarín de sus solicitudes, mientras las agencias estatales, las empresas privadas y las ONG tendrán que estampar su sello en ellas.
Dos días antes
Las autoridades chinas decidirán si permitir o no la protesta dos días antes de la fecha prevista para llevarla a cabo y se lo notificarán a los solicitantes por escrito, dijo Liu.
Eso sí, si no han recibido ninguna noticia en ese plazo, deberán "asumir" que su solicitud ha sido rechazada.
"Los parques son lugares recreativos para la gente y estarán abiertos como es habitual. Por supuesto, si hay protestas o manifestaciones, la Policía y las autoridades tomarán las medidas apropiadas para garantizar que transcurren sin problemas", añadió.
En un país donde la libertad de expresión no está reconocida, Pekín teme que los JJOO sirvan como plataforma para que activistas y críticos, tanto extranjeros como chinos, busquen eco a sus reivindicaciones, por lo que ha endurecido la seguridad policial y han restringido la concesión de visados.

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