Poniendo fin a meses de promoción, elaboradas medidas para evitar que se filtraran los detalles de las aventuras del niño mago, el nuevo libro de Harry Potter llegó a las estanterías británicas un minuto después de la medianoche del sábado, hora de Londres.
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Niños de todo el mundo acudieron a la ciudad escocesa de Edimburgo, donde la autora del libro J.K. Rowling leyó extractos del último libro cuando venció el plazo.
'Estoy excitada', dijo una joven cuando se dirigía al castillo de Edimburgo. 'Obtienes muchas respuestas en este libro'.
El domingo, 70 aspirantes a periodistas de los periódicos internacionales y las cadenas de televisión tendrán una conferencia de prensa con Rowling.
En Australia, miles de 'Potter-maníacos', algunos llevando serpientes vivas, atestaban las librerías.
Las multitudes abarrotaban también las librerías de Singapur y Nueva Delhi, la capital india, donde los dependientes vestían capas negras y sombreros de mago.
Antes del amanecer del sábado, en Sydney más de 1.000 fans embarcaron en un tren especial llamado 'Gleewarts Express', que les dejó en un lugar secreto fuera de la ciudad donde recibieron sus copias.
Vestidos como sus personajes favoritos, los fans consiguieron sus copias en un escalofriante y nebuloso campo.
Kate Suthers voló desde Reino Unido para tomar el tren.
'Lo hice hace tres años y fue fantástico', comentaba Suthers.
Minutos después de su puesta a la venta en el distrito de los negocios de Sydney, los no mágicos 'muggles' y los magos, jóvenes y adultos, bajaban por las solitarias calles abrazados a sus preciosos libros.
Algunos vestidos como magos, con sus capas ondeando, permanecían de pie mientras esperaban leyendo mientras esperaban el autobús. Otros ni siquiera salieron de las tiendas.
'Hay demasiadas preguntas sin responder', decía Elizabeth Mackay, de 15 anos, mientras leía las primeras páginas dentro de la tienda.
COLAS EN LONDRES
En Reino Unido, miles de padres e hijos hacían cola fuera de las librerías.
'Cada libro se hace más y más grande' comentaba David Roche un vendedor de la librería Waterstone en el centro de Londres.
Una chica Portuguesa llamada Carlotta fue la primera que logró conseguir el nuevo libro en esa tienda.
'Vino desde Portugal, un largo camino en escoba para una joven señorita' bromeaba un actor que representaba a Albus Dumbledore, el jefe de estudios de la escuela de magia de Hogwarts, en la saga.
Las primeras cifras de ventas explican el porqué de tanto tiempo y esfuerzo invertidos en promocionar el sexto y penúltimo libro de la saga de Harry Potter, y las precauciones por la protección de sus contenidos.
Waterstone predice que más de diez millones de copias se venderán en todo el mundo en las próximas 24 horas. Las ventas globales de los cinco primeros libros de la serie lograron más de 270 millones y las tres películas estrenadas hasta la fecha ingresaron más de 2.500 millones de dólares.
/Por Michael Perry y Mike Collett-White/


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