Londres guardó dos minutos de silencio al mediodía (11:00 GMT). Los trabajadores salieron de las oficinas, los taxis y los autobuses se detuvieron, los aviones pararon sus motores y retrasaron los despegues, e incluso quienes cuidan en los hospitales a los heridos en los ataques suicidas rindieron su homenaje.
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Las explosiones múltiples en tres trenes subterráneos y en un autobús de dos pisos sumieron en la conmoción y la pena a una ciudad que 24 horas antes había celebrado su elección como sede de los Juegos Olímpicos de 2012.
El primer ministro Tony Blair, que el miércoles dijo que buscaría urgentemente nuevas medidas para detener a los extremistas, guardó silencio en su oficina de Downing Street, mientras que la Reina Isabel II lo hizo desde el Palacio de Buckingham.
La Reina Isabel se mantuvo en silencio en el Palacio de Buckingham, mientras que el Primer Ministro Tony Blair observaba el homenaje en su residencia de Downing Street.
En París, el presidente Jacques Chirac en su intervención televisiva anual del día de la Bastilla puso su impronta al momento. En Madrid los oficiales del gobierno dejaron sus quehaceres mientras que el metro, los autobuses y el tranvía de Berlín hicieron un alto y en Italia las cadenas de televisión cortaron su programación habitual.
En España, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se unió a los dos minutos de silencio durante una visita a Valencia, como también lo hicieron los empleados de algunos organismos oficiales. No obstante, el paro no se secundó de forma masiva debido a la poca difusión del acto.
En los cuatro lugares en los que los supuestos militantes islamistas colocaran las bombas en metros y autobuses, los londinenses agachaban sus cabezas en signo de tristeza en un día terriblemente caluroso. Algunos derramaron lágrimas.
'Yo perdí a uno de mis mejores compañeros - pero dos minutos no van a devolvérmelo', se lamenta Declan O'Hora de 22 años, contemplando la muerte de su amiga de la infancia Ciaran Cassidy en la estación de King's Cross.
Michael Harvey, un neocelandés de 20 años que sobrevivió a la explosión del autobús, cuida de su brazo escayolado mientras afirma: 'Solo he venido para mostrar mi apoyo y rendir un homenaje a las personas que perdieron sus vidas. Es bueno para todo el mundo venir juntos'.
Los despegues y aterrizajes fueron suspendidos brevemente en el aeropuerto de Heathrow y los mercados financieros pararon para recordar a los muertos.
'UNA CIUDAD, UN MUNDO'
En Trafalgar Square, una bandera gigante rezaba 'One City, One World' ('Una Ciudad, Un Mundo'). La sombría escena contrasta tremendamente con las celebraciones de la semana pasada cuando Londres fue escogido para albergar los Juegos Olímpicos de 2012.
Durante el silencio, todo lo que se podía oír era el sonido del agua de las fuentes. Cuando terminó, todo el mundo aplaudió.
El doctor Amjad Ali, de pie fuera del Regent's Park en Londres, dijo que los bombas eran una tragedia.
Pero añadió: '¿Cuantos minutos de silencio tendríamos que guardar si guardásemos un minuto de silencio por la gente muerta en Irak, Afganistán, Kashmir y Palestina?'.
/Por Paul Majendie/


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