Durante los 17 meses que ha durado esta campaña, Hillary ha pasado de ser la favorita clara a ser la rezagada y tener unas posibilidades cada vez menores. Pero nunca se ha dado por vencida. "Nunca me rindo, nunca me doy por vencida" ha sido uno de los lemas de su campaña. Y lo ha demostrado.
Ejemplo de testarudez
Para sus críticos, fue un ejemplo de testarudez. Para sus defensores, un ejemplo de constancia. Ella nunca dejó de creer en sí misma y que, como alegaba, era la candidata con más posibilidades de derrotar al republicano John McCain en las presidenciales de noviembre.
Nacida en 1947 en Chicago, se crió en un hogar estricto, donde se le exigía lo máximo como cuestión de rutina y que le hizo desarrollar un carácter de hierro, racional y, según algunos, calculador. En la mente de muchos estadounidenses está grabada todavía la imagen de los Clinton cruzando los jardines de la Casa Blanca en 1998 después de que se destapase que Bill había mantenido un romance con Monica Lewinsky, una becaria de la residencia oficial.
Los Clinton partían entonces de vacaciones con su hija Chelsea en medio agarrándoles la mano. Hillary parecía furiosa, pero aun así permaneció al lado de su marido. Era la segunda vez que se mantenía firme ante los escándalos de faldas de su esposo, después de que en 1992 se revelara que Gennifer Flowers había tenido un romance con Clinton. El sacrificio la recompensó políticamente, al ser elegida al Senado en el 2001.




Bruselas desmiente tener dudas sobre las cifras del déficit de 2011
La UE suspende a España en seis puntos macroeconómicos
Todo listo para la boda de la heredera del imperio Inditex
Agustín Almodóvar: "El regreso a la Academia será muy especial"
House vuelve a Cuatro para cerrar definitivamente su consulta
La reforma laboral incluye solo dos medidas de creación de empleo
"No está previsto citar a declarar a la infanta Cristina"
A prisión por matar al novio de su hermana



¡Sé el primero en hacerlo!