Durante ese tiempo, los padres de los alumnos, apoyados por la asociación ECO-conseil, han participado en actividades coordinadas por la dirección del colegio Ziegelwasser.
Entre las actividades propuestas se cuentan cursos de cocina, charlas para aprender a descifrar los anuncios publicitarios o, sencillamente, ganar horas de sueño o jugar en la calle, regresando a un espacio público que había perdido peso en favor de las pantallas.
El éxito de la operación puede hacer que el año que viene se repita en otros dos colegios de Estrasburgo, y es que "no aprendemos a crecer delante de la televisión", como explica el psiquiatra infantil Stéphane Clereget en el diario 'L'Humanité '.
El experimento "puede ayudar a los niños y a sus padres a tomar conciencia de que la tele, lejos de ser indispensable, es reemplazable", añade Clereget.
En una pared del colegio, una pancarta reza: "Diez días sin pantallas, un juego de niños".


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