El debut musical de Scarlett Johansson, Anywhere I lay my head, no está marchando tan bien como ella esperaba.
Ni sus canciones, versiones de Tom Waits, ni el hecho de estar arropada por David Bowie, ni tampoco su fama como sex symbol, han sido suficientes para encandilar al público ni a la crítica, que catalogan su disco de "mediocre".
Por ejemplo, la revista Rolling Stone en su edición estadounidense, le concede 2'5 estrellas sobre 5, y afirma: "La voz de Johansson es mediocre, y su tono a veces inestable. Es como Marilyn Manson desmayado y perdido en una niebla sónica".
La voz de Johansson es mediocre, el tono inestable: 2'5 sobre 5, señala Rolling Stone
Las críticas en nuestro país tampoco se han hecho esperar, y en una edición impresa de EP3 se decía que el disco era una muestra de "debilidad" y de poca confianza, ya que la mayoría de las canciones son "barridas" por los arreglos instrumentales. Además, se lamentan de que el genuino toque de Tom Waits pierde su significado con la voz de la actriz. El álbum además empieza con una pieza exclusivamente instrumental, algo poco frecuente en los discos de debut.


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