Un ciudadano norcoreano murió de hambre en la isla rusa de Sajalín, en el Pacífico, porque la compañía para la que trabajaba se olvidó de enviarle comida a la base donde le había enviado, según ha informado el Servicio Federal de Migración de Rusia.
Durante una inspección realizada hace dos semanas en las instalaciones de una empresa maderera situada a 83 kilómetros de la aldea de Nish, en el distrito de Noglik, los funcionarios del Ministerio del Interior hallaron el cadáver del empleado, y a otro compañero en un estado muy debilitado.
Según Olga Savchenko, responsable del servicio federal en la región de Sajalín, "en agosto del año pasado, la empresa envió a dos hombres para vigilar la maquinaria de la base, donde en esos momentos no trabajaba nadie más".
"Los empleados habían sido abastecidos con una pequeña cantidad de comida y, al parecer, no se volvieron a acordar de ellos hasta la llegada de nuestros colaboradores", señaló Savchenko, quien agregó que la compañía "se olvidó" también de suministrar medicamentos y equipos de comunicación a sus trabajadores.
El trabajador norcoreano hallado con vida explicó además que la empresa les debía 18 meses de salario.


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