Ayer noche el teatro Häagen-Dazs Calderón de Madrid vibró y estuvo a punto de venirse abajo gracias a un potente, movido y caluroso concierto de Sergio Dalma.
Una hora antes del concierto las puertas del teatro ya estaban cercadas por una pequeña multitud de seguidoras: madres con sus hijas, mujeres de mediana edad, maridos con cara de resignación y en general fans emocionadas, que canturreaban las canciones del artista bajo una fría lluvia primaveral. "Qué emoción, estoy de los nervios" decía una joven rubia al entrar al coliseo.
Sergio Dalma abrió el concierto con una pequeña píldora, un fragmento de Maravillosa criatura, canción que ha versionado en su nuevo trabajo. Muy elegante, con traje oscuro, pajarita y fajín, y apoyado en un piano de cola con ambiente de café, el artista se metió al público en el bolsillo desde el primer momento. Más tarde se quitaría la chaqueta, ante los gritos subyugados de su público femenino.
El concierto como tal comenzó con Silencio perfecto, uno de los temas de su nuevo álbum y fue toda una declaración de principios: sonido potente, músicos entregados y marcha. Y es que si en algo se diferencia Sergio Dalma de otros baladistas es en que sabe llevar al escenario sus canciones, hacerlas divertidas y provocar las ganas de bailar y pasarlo bien.
A lo largo de las dos horas que duró el concierto, y las veintitrés canciones que interpretó logró crear, ayudado por unos músicos entregados, un ambiente festivo, único, que dejó en quienes lo presenciaron la sensación de que aquélla era una ocasión única, uno de los máximos logros a los que un artista puede aspirar.
Respecto al repertorio Dalma hizo un amplio repaso por A buena hora, su nuevo trabajo, pero también hizo hueco para sus clásicos, incluidos Bailar pegados y Galilea, canciones con las que cerró el recital.
En la canción Por Amor contó con la compañía de Carmen París, la artista que también interviene en ese tema del disco. Un viejo sofá en el que se sentaron los músicos y el piano de cola sirvieron de atrezzo para una puesta en escena que destacó por el buen gusto y el ambiente íntimo que logró crear.
Canciones como Baila, baila o Sólo una vez hicieron que el respetable se levantara de sus asientos y bailara haciendo temblar, literalmente, el suelo y los anfiteatros del Häagen-Dazs. Las luces y el momento hicieron que hasta las figuras de los frescos del techo se animaran a moverse al compás de la música.
Sergio Dalma no se olvidó de aquellos que le han aupado al éxito reposado del que disfruta. Además de agradecer su apoyo a discográficas, equipo técnico y demás, dedicó la canción Solo para ti a sus fans, y en la pantalla gigante iban apareciendo fotos de sus admiradores y admiradoras junto al cantante.
Además, el cantante supo llegar al público gracias a su buen humor. "Yo pensé que estaríamos solos... estáis a tiempo de salir", dijo al principio del concierto al ver el teatro lleno (Sergio Dalma hace dos pases en Madrid y las entradas se agotaron semanas antes de los mismos). Además, recordó su paso por Eurovisión, y se atrevió a entonar aquello de "uno, el breikindance".


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