Kristen, cuyo verdadero nombre es Ashley Youmans, es alta, morena y delgada, y le cobraba a Spitzer más de 1.000 dóalres por hora. El ex gobernador debía de estar muy encaprichado con ella, aunque este viernes, tres semanas después de su dimisióm, se ha sabido que no era la única.
Al parecer, Spitzer también era un cliente habitual de Kristin, una prostituta muy cotizada en Manhattan, conocida por sus fiestas y por su lista de clientes, de la que se rumorea que incluye más de 10.000 nombres.
Davis, que en los últimos años ha ganado una fortuna, está acusada de lavado de dinero y de incitar a la prostitución, por lo que se enfrenta a una pena de hasta 15 años de prisión.
Imagen de la rectitud moral
Spitzer, de 49 años, casado desde hace 21 años y padre de tres hijas, se hizo famoso por su trabajo como fiscal general del Estado, cargo desde el que prometió llevar a cabo "una reforma ética" y combatir la la prostitución.
Considerado la imagen de la rectitud moral y de los valores familiares, ha visto como en horas su carrera política caía en picado y su nombre se unía a la lista de los políticos estadounidenses forzados a dimitir por haberse visto involucrados en líos sexuales.


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