Manu Chao se ha implicado directamente en la organización de los conciertos, en los que ha impuesto que los precios sean populares (entre 27,5 y 30 euros) y tras los cuales se organizarán fiestas con DJ e invitados "para que el espectador pueda bailar hasta las dos de la madrugada".
Chao se mostró tranquilo por la caída en las ventas de su último disco, La Radiolina, en Francia con respecto a los anteriores. Y lo atribuyó a la ausencia de promoción por su parte. "Poner la cara para vender más discos no es lo mío", afirmó.


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