El filme también intenta demostrar que envejecer no implica necesariamente madurar, ya que el personaje interpretado por Kingsley, David Kepesh, mantiene su independencia mientras que no logra superar sus celos y las dudas que amenazan su relación.
A Penélope Cruz, de 33 años, le preguntaron si sentía que tenía que trabajar más duro como actriz para disipar las sospechas de ser contratada por su aspecto: "Mi carrera ha estado llena de ofertas de papeles que no tienen nada que ver con eso", dijo a los periodistas.
"Nunca me he considerado demasiado..." agregó, evitando aparentemente usar la palabra "guapa". "No quiero decirlo porque lo han dicho otros e intentan encasillarte y crear una situación que no es. Nunca he querido jugar ese juego: ¿una víctima de qué?.
No obstante la película está repleta de humor, sobre todo en las escenas en las que Kepesh y su amigo, interpretado por el actor Dennis Hopper, intercambian consejos sobre el amor, las enfermedades y la muerte.
"No es una comedia", dijo Coixet. "Es mi territorio, es con lo que me siento cómoda. Siempre soñé con hacer comedia, pero ahora sé que no tengo las herramientas para ello", agregó.













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