'Esperamos - y creemos que es lo que pasará - que después de estas consultas el jefe del Estado convoque elecciones inmediatamente, porque el país necesita rápidamente un gobierno eficiente que resuelva sus graves problemas', dijo.
Berlusconi, que ha sido dos veces primer ministro, y su principal aliado conservador Gianfranco Fini se reunieron el lunes con el presidente del Senado, Franco Marini, para la última ronda de negociaciones solicitadas por el presidente de cara a buscar un apoyo de todos los partidos a una reforma electoral.
Si tiene éxito, el presidente de la República Giorgio Napolitano desea que Marini, un católico de centroizquierda, forme un gobierno interino que supervise tales cambios, pero ambos le dijeron que las elecciones son la única opción y que la reforma puede esperar.
El centroderecha cree por los sondeos que puede lograr un rápido regreso al poder después de la dimisión del primer ministro de centroizquierda Romano Prodi. Los comicios podrían celebrarse incluso en abril.
Walter Veltroni, el heredero de Prodi como líder centroizquierdista, se mostró pesimista sobre las posibilidades de éxito de Marini, de 74 años, con quien también se reunió.
'Creo que existe el riesgo de que los políticos italianos perdamos una oportunidad, precipitándonos hacia una elecciones con una ley deficiente', dijo el también alcalde de Roma. Se espera que Marini informe de sus consultas a Napolitano el mismo lunes.
En un país con un promedio de gobiernos de un año en las últimas seis décadas, los líderes empresariales pidieron estabilidad tras la dimisión de Prodi a los 20 meses justos de asumir el poder.
El presidente de la patronal, Luca Cordero di Montezemolo, que es partidario de una reforma electoral, urgió a poner fin a 'años de rivalidad e ingobernabilidad para que podamos garantizar el crecimiento, porque crecemos menos que cualquier otro país europeo'.
Muchos economistas también advierten que otro gobierno elegido con las actuales leyes será tan inestable como el de Prodi.
Prodi se marchó después de las constantes peleas dentro de su coalición de nueve partidos que acabó con la traición de un pequeño partido católico, lo que le hizo perder su mayoría en el Senado.
Su gobierno heredó una inestabilidad resultante de las leyes electorales que introdujo Berlusconi en 2005. Los críticos dicen que esas leyes eran 'una píldora envenenada' para Prodi, que ganó las elecciones en 2006.
/Por Stephen Brown y Silvia Aloisi/.*.


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