Rene Paul Martin Aubel, el último extranjero en ser condenado en lo que parecen ser una serie de medidas enérgicas contra turistas en busca de sexo con niños, fue acusado de depravación tras ser arrestado en un hotel de Phnom Penh cuando estaba en compañía de varios niños, en abril del año pasado.
En su primer juicio fue hallado inocente, pero le mantuvieron bajo custodia mientras los fiscales preparaban una apelación.
Varios de los niños testificaron en contra de Aubel en la audiencia del martes, diciendo que les pagaba 10 dólares (unos ocho euros) para tener sexo con ellos.
'El testimonio de los niños y las fotografías que confiscamos son evidencia suficiente', dijo el juez que presidía el tribunal, Thou Mony, en una abarrotada sala judicial.
Aubel, quien viajó a la empobrecida nación del sureste asiático con un visado de turista, negó cualquier acto ilegal y dijo que apelaría su encarcelamiento.
El tribunal también le ordenó el pago de un millón de rieles (unos 208 euros) a cada una de sus seis víctimas.
Stephanie Remion, del grupo activista por los derechos de los niños Action Pour Les Enfants, dijo que el veredicto, el último de una serie de varios encarcelamientos, sugerían que Camboya finalmente estaba tomándose en serio el problema de su reputación de paraíso para pedófilos occidentales.
'La gente que abusa de niños debe ser encarcelada', dijo.


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