Álvaro Colom, del centroizquierdista Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), y Otto Pérez Molina, del derechista Partido Patriota, recorrieron a toda prisa distintos pueblos del interior durante la mañana y gastaron sus últimos cartuchos en propaganda electoral por radio y televisión.
La última encuesta previa a los comicios, publicada por el periódico Siglo XXI, dio a Pérez Molina, un militar que propone 'mano dura' contra la rampante delincuencia, una ventaja de cinco puntos por encima de su rival, aunque otra encuesta días atrás colocó a Colom por delante.
'Vote, que no le tiemble la mano, con mano dura, cabeza y corazón por la paz, el desarrollo y la seguridad', dijo Pérez Molina en un breve mensaje transmitido por varias radios cuando faltaba sólo una hora para el comienzo de la veda electoral.
La segunda ronda electoral, a la que los candidatos debieron pasar porque ninguno obtuvo la mayoría suficiente en la primera en septiembre, llega precedida del asesinato de 50 políticos y activistas en el último año y medio.
Pérez Molina, ex jefe de la temida unidad de inteligencia militar durante parte de la guerra civil (1960-1996), busca acabar con la violencia que asola el país, en particular de las pandillas que controlan barrios enteros.
Guatemala tiene uno de los índices de asesinatos más altos del mundo, con cerca de 6.000 homicidios el año pasado en un país de 13 millones de habitantes.
La violencia del proceso electoral se ha asociado con el crimen organizado, en particular con un intento de narcotraficantes de ganar terreno en los partidos.
Colom, un ex dirigente empresarial que compite por tercera vez a la presidencia, ha advertido que la 'mano dura' habrá de retrotraer al país al pasado oscuro de regímenes militares acusados de masacres contra campesinos indígenas, ocurridas sobre todo a comienzos de la década de 1980.
Extendiendo una mano, el candidato ofreció en un mitin minutos antes del cierre: 'Una mano que no está manchada de sangre, una mano que no debe derechos humanos, una mano de justicia que va a poner orden en Guatemala'.
Al final de su campaña en Puerto Barrios, un pueblo de la costa caribeña cerca de la frontera con Belice, Colom prometió acabar con la extendida pobreza que afecta a la mitad de la población, subir los salarios y controlar los precios de la cesta básica.
/Por Anahí Rama/.*.


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