Vanessa Bell, la primera pintora impresionista inglesa, eclipsada por su hermana Virginia Woolf

Vanessa Bell, Nude with Poppies, 1916
Un desnudo de Vanessa Bell pintado en 1916 (Swindon Museum and Art Gallery. © The Estate of Vanessa Bell, courtesy of Henrietta Garnett)
  • Reivindican a la figura bohemia, valiente y creativa de Vanessa Bell (1879-1961), ensombrecida por el fulgor del Círculo de Bloomsbury que lideraba su hermana.
  • Una exposición amplia de sus cuadros revela a la artista como una figura fundamental de las artes plásticas inglesas del siglo XX al introducir el impresionismo.
  • Ejerció con plenitud la libertad sexual y personal, fue activista del pacifismo, practicó la fotografía e imaginó la modernidad antes que nadie en el Reino Unido.

El resplandor creativo del Círculo de Bloomsbury —el grupo de intelectuales y artistas británicos que destacaron en el primer tercio del siglo XX, liderados por la escritora suicida Virginia Woolf— eclipsó a la pintora Vanessa Bell (1879-1961), hermana y confidente de la novelista. Una exposición redime ahora la importancia de la semiolvidada Bell en la historia plástica del Reino Unido, donde introdujo como pionera las sensibilidades impresionistas y postimpresionistas.

Nacida como Vanessa Stephen Jackson y hermana mayor de Adeline Virginia Stephen, nombre de cuna de Woolf, Bell adquirió el apellido de su marido, el crítico de arte Clive Bell, con quien se casó en 1907 —el matrimonio tuvo dos hijos, el mayor de los cuales, Julian, murió en 1937 mientras conducía una ambulancia alcanzada por una bomba franquista en la Guerra Civil Española—.

En el Círculo de Bloomsbury llamaban a Vanessa The Saint (La Santa), por lo dulce de su carácter y entrega a los demás, pero el mote no debe llamar a engaño: hablamos de una mujer que ejerció con plenitud su libertad personal, mantuvo lazos sexuales libres y ajenos a los usos sociales del momento —la relación con el marido era abierta por acuerdo de ambas partes y ella trabó relaciones con varios amantes, entre ellos el crítico Roger Fry y el pintor bisexual Duncan Grant, con quien tuvo una hija—, fue militante pacifista y practicó la fotografía.

Pero el gran papel por el que debe ser recordada es el de pintora genial y, por desgracia, casi perdida por olvido o desinterés durante décadas. Se puede comprobar en la retrospectiva Vanessa Bell (1879-1961), que celebra la Dulwich Picture Art Gallery, al sur del área metropolitana de Londres. Con más de un centenar de óleos, la primera gran antología de Bell, la coloca como un "protagonista fundamental del arte británico del siglo XX, inventando un nuevo lenguaje de expresión visual".

Bellas artes y artes decorativas

Montada temáticamente, la exposición —en cartel del 8 de febrero al 4 de junio— muestra las obras pioneras de la artista en el retrato, la naturaleza muerta y el paisaje y revela cómo hibridó de manera fluida las bellas artes con las decorativas —se dedicaba, por puro placer, al interiorismo—. Además de los lienzos pintados al óleo, la muestra incluye telas, trabajos sobre papel, fotografías y material de archivo.

Fue audaz por su manera distintiva de ver el mundo En la década de los años diez del siglo XX, Bell llevó a terreno inglés antes que nadie la mirada impresionista y avanzó en la misma dirección —el choque emocional de luz y formas— para experimentar de manera audaz con la abstracción mientras desarrollaba "su manera distintiva de ver el mundo", dicen los organizadores. En esta página web sobre arte inglés pueden verse 140 obras de la artista.

'Ideas progresistas por las que todavía luchamos hoy'

"No convencional en su acercamiento al arte ya la vida, el arte de Bell encarna muchas de las ideas progresistas por las que todavía estamos luchando hoy", dice la curator de la exposición, Sarah Milroy. La pintora "expresó nuevas ideas sobre los papeles del género, la sexualidad, la libertad personal, el pacifismo, las costumbres sociales y de clase y ejerció un abrazo abierto a las culturas no británicas", añade.

Introdujo el fauvismo, el cubismo y la abstracción  Los retratos de Bell son intensos y de color intrépido, con los modelos anclados en el espacio de manera valiente, como en el bellísimo Nude with Poppies (1916), un desnudo reducido a lo esquemático, o el retrato apenas bosquejado de Virginia Woolf en 1912. También renovó con atrevimiento los géneros de la naturaleza muerta y el paisaje, al introducir el fauvismo y el cubismo en su estilo.

Las mujeres, maltratadas por el arte

Fue la primera artista en Gran Bretaña en experimentar con la abstracción, en 1914, pero regresó a la figuración, interesándose sobre todo en nuevas formas de representación de las mujeres, a quienes consideraba maltratadas por el arte. Su autorretrato de 1958, culminado tres años antes de morir, es un exacto ejemplo de esta visión reforzada de lo femenino.

La brutalidad de sus pinceladas, como si cortase el lienzo  Para el director del museo, - Ian A. C. Dejardin, "Ningún artista británico de la generación de Bell comprendió tan instintivamente y reflejó los nuevos desarrollos artísticos radicales que se estaban desarrollando en París. Su vibrante abrazo de color, la brutalidad de sus pinceladas, como si cortase el lienzo con el pincel, y su audaz rechazo de las nociones tradicionales de lo bello son verdaderamente valientes y pueden asombrar aún hoy".

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