El retraso es un embarazoso revés para la compañía estadounidense, que durante meses ha insistido en que podría cumplir el calendario de entregas, y se asemeja a los problemas que está teniendo su rival Airbus con el superjumbo A380.
Boeing, que tiene pedidos para más de 700 de estos aparatos de 48 aerolíneas y compañías de 'leasing', dijo que el impacto financiero del retraso no afectará a las ganancias, y que mantiene invariables sus previsiones para este año y el próximo.
La compañía con sede en Chicago indicó que las primeras entregas tendrían lugar a partir de finales de noviembre o diciembre de 2008, frente al objetivo inicial de mayo del año que viene.
La noticia también es un enorme revés para la japonesa All Nippon Airways, el primer cliente del 787, que esperaba poder llevar pasajeros a los próximos Juegos Olímpicos de Pekín en sus 50 Dreamliner.
Boeing culpó del retraso a los continuos problemas en el programa de control de vuelos, fabricado por Honeywell International, así como a la integración de otros sistemas en el avión, que no quiso detallar.
De este modo, los primeros vuelos de prueba comenzarían 'hacia finales del primer trimestre' de 2008, un retraso notable sobre su plan original de agosto de 2007. A primeros de septiembre dijo que los retrasaría a noviembre-diciembre por los problemas informáticos y la escasez de cerrojos.
Boeing no dijo si tendrá que pagar multas o cualquier otro tipo de compensación a los clientes, algo habitual en la industria cuando se retrasan las entregas.


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