Los celos fueron la causa de que el policía Tyler Peterson, de 20 años, matara este domingo a seis personas en la pequeña localidad de Crandon, en el estado norteamericano de Wisconsin.
Al parecer, el joven ayudante del Sheriff local acudió a la casa donde su ex novia y otros amigos celebraban una fiesta y sin mediar palabra empezó a disparar indiscriminadamente. Los fallecidos tenían entre 17 y 20 años. Más tarde, el pistolero fue abatido por la policía después de consumar la masacre.
Las autoridades han suspendido las clases mientras investigan qué arrastró a este joven a arruinar su vida y las de otras seis personas más.


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