En esta mansión tiene lugar la acción de la inmortal película de Billy Wilder El crepúsculo de los dioses (1950), que narra de manera directa y brutal cómo Hollywood encumbra a sus ídolos cuando le producen suficientes beneficios y cómo los desecha cuando pasa su momento de gloria. En la piscina de la casa señorial de una antigua estrella del cine mudo encuentran muerto a un guionista, cuyo cadáver es de quien sorprendentemente cuenta la historia de la olvidada diva.
Sunset Boulevard (el bulevar del crépúsculo) es una calle ubicada al oeste de Los Ángeles que cruza distritos como Echo Park, Silver Lake, Bel-Air o Beverly Hills, donde residen los dioses de la pantalla. Pero este emplazamiento es ficticio: la mansión que se ve en la cinta se hallaba en el 641 de Irving Street.
La casa es un símbolo del pasado: todo su interior, barroco y preciosista, habla de días mejores pero definitivamente olvidados, con muebles antiguos, carteles amarillentos, tapicerías raídas y gruesos cortinajes que aíslan del mundo exterior. Uno de los tres Oscar de la película fue para los decorados.


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