Durante los meses de julio y agosto el municipio de Tarifa puede llegar a quintuplicar su población. De las 15.000 personas censadas se pasa a las 90.000 en estos días de vacaciones. Esta masiva afluencia de turistas incide en la proliferación de bares y discotecas que quieren hacer su agosto.
A diferencia de otros veranos, este año el Ayuntamiento de Tarifa decidió modificar la antigua ubicación de las carpas-discoteca y llevarlas al nuevo polígono industrial. De este modo, atendía a las continuas protestas de las urbanizaciones cercanas a estos establecimientos que denunciaban el ruido y otras molestias derivadas del tránsito de cientos de jóvenes.
Estos no son los únicos establecimientos afectados, puesto que el alcade de esta localidad, el socialista Miguel Manella, ha asegurado que se estudia abrir expedientes a otras tres carpas-discotecas también por exceso de ruido y por permanecer abiertos más tiempo de lo que permiten sus licencias.
Aún así, en tan sólo dos semanas todos estos bares y discotecas desparecerán de la fisonomía de Tarifa. El fin del verano se lleva a los turistas y para muchos residentes volverá a reinar la tranquilidad.


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