El pasado 18 de abril la grúa de Mataró llevó hasta el depósito de vehículos de esta ciudad catalana un Seat León rojo que estaba mal aparcado con un joven de 30 años muerto en su interior, pero no fue hasta cinco días después cuando la Policía Local se dio cuenta de su presencia.
El joven podría haber muerto en el interio del vehículo por una sobredosis pero al estar los cristales del coche tintados los operarios de la grúa no se dieron cuenta de su presencia.
Dos días después de que el coche fuera retirado de la vía pública, el 20 de abril, la familia del joven, D.B.M., propietario del vehículo, denunció su desaparición e inició su busqueda por la ciudad.
El lunes, agentes de la Policía Local se dieron cuenta en la parte trasera del vehículo había el cadáver del joven.
No inspeccionan los coches
Fuentes de la investigación precisaron de que la policía no inspecciona los vehículos que se lleva la grúa y atribuyen este hecho a que los agentes no se percataron de la presencia del joven porque los cristales traseros están tintados y no puede verse nada a través de ellos.
La autopsia deberá determinar ahora si el joven ya había muerto cuando el coche fue retirado por la grúa o si murió después. Los Mossos d'Esquadra llevan la investigación.

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