El pasado día 31, unos 500 habitantes de Villaconejos se encaminaron a la vivienda que tiene a las afueras y le prendieron fuego. El objeto de sus iras era su yerno, Javier Bermuy, alias El Calvo, que vive también en la vivienda y que tiene soliviantados a buena parte de los 3.000 habitantes de esta localidad.
Cuando la muchedumbre llegó a la casa, Agustín intentó apaciguarlos, pero sin éxito: «Les dijimos que él no estaba, pero a fuerza de pedradas entraron y la quemaron. La Guardia Civil nos evacuó a mi hija, a mi mujer y a mí».
Condena por secuestro
Este odio se remonta a cinco años atrás, cuando El Calvo, que cumple condena en tercer grado por un secuestro, se instaló en Villaconejos.
Siempre fue conflictivo, pero «en los últimos meses la había emprendido contra los hosteleros», según Juan Carlos, dueño del pub Zodia.
Harto de sus agresiones y chulerías, el dueño del bar Cachete, que prefiere no dar su nombre, se enfrentó a él el día 30. El Calvo «regresó con un grupo de amigos y me destrozaron el bar». Villaconejos respondió quemando la casa. «Hemos tomado su ley», arguye otro empresario.
La detención preventiva para Bermuy era de 72 horas. Ayer estaba prevista su puesta en libertad, lo que inquieta al pueblo. «Si viene, va a haber muertes», dice un vecino.
La familia de El Calvo asegura que cuando salga de la cárcel «no se va a quedar con las manos quietas y se va a volver más loco». El domingo hay convocada una recogida de firmas para pedir el alejamiento del pueblo de Bermuy.


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