Las elecciones municipales y de la Asamblea de Expertos, teóricamente la institución más poderosa de Irán, mostrarán si los rivales reformistas del presidente están recuperando posiciones, aunque los resultados no tendrán impacto directo en la política.
Algunos resultados podrían darse el sábado por la noche, pero el ministro del Interior, Mostafa Purmohadi, dijo que la mayoría, incluyendo Teherán, tardarán mucho más.
Cualquier indicio de una disminución de su popularidad sería previsiblemente bien recibido en los países occidentales, alarmados por las declaraciones antiisraelíes de Ahmadineyad y por el temor a que Irán esté construyendo un arsenal nuclear, una acusación que niega.
Son 46,5 millones los iraníes llamados a las urnas. El movimiento reformista, muchos de cuyos votantes se quedaron en casa en los anteriores comicios locales de 2003, hizo una campaña de movilización.
Solo el 49 por ciento de los votantes acudió a las urnas en 2003, una cifra que cayó a un mínimo 12 por ciento en la capital, lo que dio la victoria a los candidatos de Ahmadineyad, que acabó barriendo también en el Parlamento.
El ex alcalde de Teherán tiene un poder inferior al del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, de acuerdo con el sistema de la República Islámica.
Los iraníes escogerán a los 86 miembros de la Asamblea de Expertos, que nombra, supervisa y puede cesar a Jamenei, de 67 años.
HIZO COLA DURANTE MEDIA HORA
Las colas en los centros electorales aumentaron a lo largo del día, lo que llevó a prolongar el horario de votación. El recuento comenzó, pero será una difícil tarea puesto que se va a escoger unos 113.000 cargos en ciudades y pueblos.
Las proyecciones de resultados en la República Islámica carecen habitualmente de encuestas de opinión fiables. Los reformistas han dejado apartadas sus peleas internas y se presentan unidos, mientras que los conservadores se dividen entre los partidarios del presidente y los del alcalde de la capital, Mohamed Baqer Qalibaf.
El malestar por la inflación ha aumentado, pero la promesa de Ahmadineyad de distribuir la riqueza del petróleo de un modo más justo sigue gustando a la gente.
Para hacer gala de su cercanía al pueblo, esperó una cola de casi media hora para votar en una mezquita en el este de la capital que se vio inundada por partidarios, muchos de los cuales le entregaron papeles pidiéndole ayuda.
/Por Alireza Ronaghi/


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